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Volver a ser bebé

Se dice que los bebés adultos “sufren” de algo llamado autonepiofilia, también cononcido como infantilismo parafílico. No sé por qué se dice que lo sufren, si no se trata de una enfermedad, ni una dolencia, ni un trastorno. Aunque sí puede ser una costumbre problemática.

A los hinchas de fútbol les gusta pintarse el cuerpo con los colores de sus equipos favoritos. A mí me gusta sacarme fotos posando desnuda, o poniendo caras de placer. Los bebés adultos se sienten bien vistiéndose y actuando como bebés, y disfrutan cuando otras personas los tratan como bebés. Aunque no se habla mucho de ello, la autonepiofilia es un fenómeno bastante extendido en todo el mundo.

Los bebés adultos se sienten bien usando ropa de bebés y actuando como tales
Los bebés adultos se sienten bien usando ropa de bebés y actuando como tales.

Cada uno tiene su forma particular de liberarse de sus inseguridades. Todos tenemos algo – alguna costumbre, algún hábito, alguna rutina – que nos hace sentir como somos en realidad. Algo que nos hace expresar nuestro verdadero ser, ignorando – aunque sea en la intimidad y sin que nadie nos vea – los prejuicios y las normas que la sociedad nos obliga a cumplir.

Los bebés adultos sienten nostalgia de esa breve época de sus vidas en que se sintieron seguros en los brazos de sus mamás. Extrañan ser amamantados, extrañan usar pañales, usar chupetes y jugar con juguetes de bebé. Quieren sentirse protegidos, quieren una mamá que los mire con ternura y sonría cuando hacen alguna morisqueta.

No se trata de una perversión

Entre los bebés adultos conozco a una (llamémosla Gabriela) con quien me gustaba jugar a ser la mamá – coincidió con un momento en que mi hija estaba creciendo muy rápidamente y me daba angustia que dejara de necesitarme. Me intrigaba el comportamiento de esta bebé adulta. Quería saber por qué ella necesitaba hablar como bebé, vestirse como bebé, usar cosas de bebé y jugar como bebé. Hasta tenía deseos de tomar la teta – y confieso que yo tenía deseos de amamantarla. Me propuse averiguar qué la motivaba a querer revivir la época en que fue una bebé de verdad.

Los bebés adultos disfrutan cuando un adulto los trata como bebés.
Los bebés adultos disfrutan cuando un adulto los trata como bebés, ya sea regañándolos o consintiéndolos.

En su caso particular, la tendencia al infantilismo comenzó con un intento por disimular un órgano sexual que no reconocía como propio. Usar pañal fue para ella una forma de lograr ese objetivo, pero también le abrió la puerta a otras cosas que le llamaron la atención, como por ejemplo el uso de chupetes y de ropa infantil.

Gabriela me contó que le daba placer actuar como bebé, y que era como un vicio, por el hecho de que varias veces lo dejó y reincidió. La última etapa le duró varios meses, y llegó a preocuparla. Por suerte para ella, un proceso hormonal para cambiar de sexo le borró completamente esa costumbre, y sus deseos de ser bebé quedaron en el pasado.

Hay bebés adultos que llegan al extremo de contratar a una clase especial de prostitutas que por un dinero les cambian los pañales, los bañan, los alimentan e incluso hasta los amamantan.

¿Cómo se cura el infantilismo?

Primero que nada, insisto con que no es una enfermedad, por lo que es incorrecto decir que es algo que se debe curar. Pero para quienes sienten un deseo muy fuerte de sentirse bebés todo el tiempo, puede ser un problema, ya que los puede afectar en su vida diaria. Por ejemplo, pueden verse tentados a usar pañales en todo momento, o de decorar sus habitaciones con motivos infantiles.

Obviamente esto puede traerles consecuencias negativas en su relación con otras personas. Pueden llegar a incumplir obligaciones, como ir a trabajar, sólo para quedarse en sus casas disfrutando del “estilo de vida” de bebé.

Hay bebés adultos que llegan al extremo de contratar a una clase especial de prostitutas que por un dinero les cambian los pañales, los bañan, los alimentan e incluso hasta los amamantan. En algunos casos, la “sesión” concluye cuando la prostituta los masturba – aunque esto es sólo en los casos en que el bebé adulto asocia la autonepiofilia con un interés sexual, cosa que no siempre ocurre.

Deseo de cambiar

Quienes no tienen la suerte que tuvo Gabriela – que dejó la costumbre de ser bebé adulto como efecto colateral de un tratamiento médico – necesitan ante todo tener el deseo de cambiar. Es similar a quien tiene un vicio: el primer paso es reconocer que se tiene el vicio y manifestar la voluntad de librarse de él.

Leí que hay casos en que se requiere ayuda psicológica, cuando el bebé adulto no logra por sí mismo tomar acciones para librarse de sus costumbres infantiles. Las personas cercanas al bebé adulto deben intentar ayudarlo a que tome conciencia de los problemas que esa costumbre le trae a sí mismo y a los demás.

Yo debo reconocer que, en mi caso, no fui de ayuda para Gabriela. Al contario, yo me sentía a gusto jugando ser su mamá y la incentivaba para que actuara como bebé. Tal vez deba canalizar mi instinto materno por otro lado… no sé… ¿consiguiéndome un cachorro o buscando un hermanito para Francisca? No, no creo.

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